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Adoremos–asumiendo la posición del perro

Análisis gramatical de “adorar” en el Nuevo Testamento.

Luis Ángel Rivera Rosario, Ph. D. 

En un artículo anterior sobre la teodicea en la Biblia, escribí en el párrafo final que, ante la realidad, y a la misma vez incomprensibilidad del concepto en el AT, una de las alternativas era asumir la posición del perro, pero no expliqué la razón lingüística. En este artículo procedo a dar cuenta del porqué.
p52El título de este breve estudio podría causarle cierta curiosidad  a cualquiera dada la importancia, por no decir sacralidad, que le adjudicamos a la adoración. Cuando hablamos de perros, sabemos que hay dos posibles ideas que se cruzan inmediatamente y ambas son como polos opuestos. Una es positiva, la otra negativa. Pensamos en amor, gracia, ternura y cariño, pero también en odio, desprecio y rechazo. Es interesante notar que, en el Nuevo Testamento, la palabra griega que se traduce “perro” aparece solo cinco veces y siempre con una connotación negativa. Esto podría reflejar la concepción hebrea, ya que para ellos el perro era un animal inmundo.
En nuestro contexto cultural predomina mucho el aspecto negativo, en símiles y metáforas, para descargar nuestros odios contra, hacer daño o simplemente ofender a nuestros semejantes. Dado nuestro “Yetzer Hara” o inclinación o proclividad al mal, como decían los estudiosos judíos aproximadamente desde un siglo antes de la era cristiana, concepción que Pablo adoptó en su teología y plasmó en sus cartas, especialmente Gálatas y Romanos, una de las formas predilectas que usamos para descargar contra otros es adscribirles este apelativo (perro) con toda la carga negativa que implica.
Entonces, ¿en qué sentido se relaciona esto con la adoración que debemos al Creador? Y, ¿en qué sentido, cuando adoramos, podemos asumir la posición del perro?
Bien. El sustantivo griego para “adoración” no se registra en el NT, pero el verbo προσκυνέω (proskunéӧ = “adorar”), en sus variadas conjugaciones, aparece sesenta veces, siendo la palabra principal para expresar la acción de adorar en el NT: 13 en Mateo, 2 en Marcos, 3 en Lucas, 11 en Juan, 4 en Hechos, 1 en 1 de Cor., 2 en Hebreos y 24 en Apocalípsis. Sin detenernos aquí, observe que Mateo, al ser el de más contenido hebreo, es el evangelista que más usa la palabra. El uso mayor lo registra Apocalípsis, y no es difícil saber la razón. Pero el dato curioso lo encontramos en Pablo, quien a pesar de su énfasis en la vida espiritual y la acción novedosa del Espíritu, solo usa el verbo adorar una vez (1 Cor. 14,25).
La palabra προσκυνέω (proskunéo = “adorar”) tenía dos usos principales. Era el vocablo que se usaba, de acuerdo a la costumbre oriental, para indicar la posición que se asumía para hacer reverencia y rendir homenaje arrodillándose o postrándose ante alguien de gran relevancia, por ejemplo, un esclavo ante su señor, un ciudadano ante el rey o persona de autoridad similar, los devotos ante sus dioses, etc. El otro uso es el que encontramos en el AT (Septuaginta) y en el NT para expresar la adoración que se le debe a Dios.
Podemos hacernos una imagen mental vívida cuando consideramos la etimología. προσκυνέω (proskunéo) se compone de dos palabras, una preposición “πρóς” (pros), que significa “hacia adelante”, y κυνέω (kunéo) que puede tener una doble procedencia.
    1. κυνέω (kunéo) significa “besar” (esta palabra no aparece en el NT). Así, προσκυνέω (proskunéo) significa literalmente "ir hacia adelante o inclinarse y besar", hace alusión a la acción de postrarse ante una persona y besar sus pies, o el borde del vestido, o la tierra; también ante un rey deificado o ante una divinidad o algo sagrado; es un postrarse en respeto, reverencia o adoración.
    2. κυνέω (kunéo) puede provenir, de acuerdo a Bullinger, de Κύων (kúon), que significa “perro” (esta palabra aparece cinco veces en el NT). Así, προσκυνέω (proskunéo) significa literalmente la acción de agacharse, arrastrarse o gatear, como hace un perro a los pies de su amo o dueño.
En el NT se usan los dos significados, postrarse ante alguien en sentido de reverencia, y postrarse ante Dios en adoración. En los Evangelios, en relación al nacimiento de Jesús, se usa varias veces y se traduce “adorar”, pero la idea más bien es de acuerdo a la costumbre.
Con esta imagen mental podemos dar un significado teológico a προσκυνέω (proskunéo) diciendo que expresa la acción del creyente de postrarse, rendirse, en actitud de devoción, reverencia y adoración ante Dios, reconociendo su señorío y su disposición de asistir a los suyos.
Si usted es un "animal lover" como yo, probablemente tenga una mascota canina en su casa. Mi experiencia con la "nena" de casa es de una emoción indescriptible, y lo disfruto todos los días que salgo a trabajar. Un par de horas antes de llegar, ya ella está sentada en el borde del mueble mirando fijamente por la ventana. Nada la mueve a menos que sienta algo extraño, mas luego regresa al mismo borde. Cuando siente mi vehículo, sin verlo, a cierta distancia, salta del mueble y comienza un rito cotidiano de aullar y correr por toda la casa y acercándose y retirándose de la puerta y mirando a mi esposa. Eso le dice a mi esposa que estoy por llegar. Cuando llego y entro a la casa, la "nena" viene corriendo, llega a mis pies con el rabo moviéndose como abanico en alta velocidad, se contorsiona y se tira al piso boca arriba, todo para que yo la coja. La cojo, la abrazo y la beso, y ella me da su amor desesperada.
Entonces, con una imagen así, podemos comprender por qué la palabra griega que se traduce "adorar" en referencia a Dios, significa "agacharse y gatear como un perro". Por eso, podemos asumir la posición del perro, en el buen sentido de la palabra, y de acuerdo a su etimología y a la experiencia, de vivir en un acercamiento genuino, alegre, sin barreras, en plena confianza y en un desborde de emoción, reconociendo que estamos al lado de nuestro Señor (kurios, amo), y que de él solo recibiremos amor, afecto y consuelo.
Bibliografía
  1. Arnt, William F., Gingrich, F. Wilbur. A Greek-English Lexicon of the New Testament. Chicago: The University of Chicago Press, 1957.
  2. Bullinger, E.W. A Critical Lexicon and Concordance. Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1978.
  3. Lacueva, Francisco. Nuevo Testamento interlineal griego-español. Terrassa: CLIE, 1984.
  4. Petter, Hugo M. La nueva concordancia greco-española del Nuevo Testamento. El Paso: Editorial Mundo Hispano, 1976.
  5. Thayer, J.H. Greek-English Lexicon of the New Testament. Edinburgh: T & T Clark, 1961.

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