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EL REDENTOR DE JOB: ¿JESUCRISTO? PROYECCIÓN TEOLÓGICA, PERO… REALMENTE…


EL REDENTOR DE JOB: ¿JESUCRISTO?

JOB 19: 25-27

PROYECCIÓN TEOLÓGICA, PERO… REALMENTE…


                                                         Luis A. Rivera Rosario, Ph. D.

Blog (Para otros artículos): Tesoros Escondidos: www.luisriverarosario.wordpress.com
                                            www.luis.rivera90@upr.edu // takardia@hotmail.com

E
sta porción de las Escrituras hebreas o Antiguo Testamento (en adelante AT), especialmente el versículo 25, es una de las más hermosas y admiradas del cristianismo. Ha sido inspiración para poetas, compositores y escritores, y atesorada por una miríada de cristianos. ¿Por qué? 

Porque tradicionalmente se ha enseñado que esa profunda y emotiva afirmación del versículo 25: “Yo sé que mi Redentor vive” (RVR60), se refiere a Jesucristo, quedando así impregnada en la memoria colectiva del pueblo cristiano. 

Poco después de la muerte de Jesús y la proclamación de su resurrección por sus discípulos inmediatos, se dio un proceso de reflexión sobre el significado de lo que había ocurrido. Ese proceso incluyó una inmersión en las escrituras judías a través del texto hebreo y, especialmente, la Septuaginta, asignando a Jesús un sinnúmero de textos y pasajes entendidos como mesiánicos. En los Sinópticos, especialmente Mateo, pero también Juan, y en particular Pablo, quien hace más de cien alusiones directas del AT, y el doble en referencias indirectas,[1] recurrieron a este tipo de hermenéutica. Sin embargo, Job 19:25, no fue parte de esa reflexión inicial, sino más bien el resultado de una reflexión teológica posterior. 

En la praxis cristiana es chocante no decir que Jesucristo es el Redentor de Job. Es una interpretación tan enraizada en la cristología tradicional que, enseñar lo contrario, es convertirse en una especie rara. No podemos negar que las aplicaciones que se han hecho a través del tiempo, las enseñanzas y las proyecciones teológicas acerca de Jesús como el Redentor de Job 19, son hermosas y han sido de gran inspiración. Estudios recientes dedicados al origen de la cristología,[2] tienden a demostrar que Jesús fue considerado como el Mesías aun en vida. Luego de su muerte, las referencias escatológicas mesiánicas de las escrituras hebreas se volcaron sobre él, y eso incluye pasajes que ni mencionan ni se refieren al Mesías, como Isaías 53, aunque tradicionalmente se haya interpretado lo contrario. 

Este artículo no pretende menoscabar las enseñanzas que se han impuesto a Job 19:25-27, y que adornan la espiritualidad de las personas. Teológicamente sigue y seguirá siendo válido hilar las perlas de sus enseñanzas en el gran collar del cristianismo. Pero eso es una cosa, y otra llegar a la raíz de la interpretación, haciendo una exégesis y evaluación contextual, para que también se adorne y brille el aspecto cognitivo de las personas. El día deja de serlo cuando llega la noche. Obvio, ¿no? Esa metáfora me dice que asimismo ocurre con la interpretación de la Biblia. Cuando se sobreponen o se imponen concepciones teológicas al texto bíblico, es como si al día le llegara la noche; se pierde la belleza natural, el sentido de los términos, el entorno sociocultural, el pensamiento original del autor. 

No podemos ver la esencia de lo que leemos, porque las premisas teológicas cubren el interior. Cuando vemos el AT con los ojos de la teología, creamos una cubierta, digamos como una tapa (כַפֹּ֖רֶת ‘kapporet’)[3] que no nos permite contemplar el maná que hay en su interior. Esto nos lleva a hacernos la pregunta de cuál es el significado real y primario de Job 19: 25-27. ¿Cómo realmente entendieron el pasaje los lectores y oyentes en el entorno cultural hebreo? Tenemos que remover el “kapporet” teológico si queremos saciarnos con el maná escondido, y los primeros indicios nos los brindan las traducciones. De ahí, entonces, partimos, porque las traducciones nos dejan meridianamente claro, que hay algo más que simplemente decir que el redentor de Job es Cristo, nos coloca frente al verdadero sentido del pasaje. La siguiente tabla será importante en nuestra investigación.  

Aquí tenemos doce (12) traducciones distintas. Lo primero que descuella a primera vista es que la palabra “redentor” no es la única forma de traducir la palabra hebrea. Y, precisamente, por ahí comenzará nuestra exégesis, porque es la clave principal para entender los textos de Job 19: 25-27. Pero primero ubiquémonos en el contexto para dar razón lógica de la entrada de los textos bajo estudio.     
      
Una mirada a doce (12) traducciones
JOB 19
25a
25b
NOTAS
26a
26b
RVR 60  
Redentor
Y al fin se levantará sobre el polvo

Y después de deshecha esta mi piel
En mi carne he de ver a Dios
RVR 77  
Redentor
Y al fin se levantará sobre el polvo

Y después de deshecha esta mi piel
En mi carne he de ver de nuevo a Dios
RVR 95
Redentor
Y al fin se levantará sobre el polvo

Y después de deshecha esta mi piel
En mi carne he de ver de nuevo a Dios
RVA 2015
Redentor
y que al final se levantará sobre el polvo

Y después que hayan deshecho esta
mi piel
¡en mi carne he de ver a Dios
RVC 2010
Redentor
y que al final se levantará sobre el polvo

cuando el sepulcro destruya mi cuerpo
También sé que he de contemplar a Dios
LBLA1
Redentor[a]
y al final[b] se levantará[c] sobre el polvo
a. O Vindicador, Defensor; lit., pariente
b. O como el último
c. O tomará su lugar
Y después de deshecha mi piel
aun en mi carne veré a Dios
NBLH2
Redentor (Defensor)
Y al final[a] se levantará[b] sobre el polvo.
a. O como el último
b. O tomará Su lugar
Y después de deshecha mi piel
aun en mi carne veré a Dios
NVI3
redentor[a]
y que al final triunfará sobre la muerte
a. Alt. defensor
Y, cuando mi piel haya sido destruida
todavía veré a Dios con mis propios ojos
BLPH4
Vengador
que se alzará el último sobre el polvo

después que me arranquen la piel
ya sin carne, podré ver a Dios
BJ5
Defensor
él, el último, se levantará sobre el polvo.

Tras mi despertar me alzará junto a él
y con mi propia carne veré a Dios
BNC6
Redentor
y al fin se erguirá como fiador sobre el polvo

y detrás de mi piel yo me mantendré erguido
y desde mi carne yo veré a Dios
BCL7
Defensor
y que él hablará el último, de pie sobre la tierra

Yo me pondré de pie dentro de mi piel
y en mi propia carne veré a Dios
1 La Biblia de las Américas
2 Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy
3 Nueva Versión Internacional
4  La Palabra (Hispanoamérica)
5 Biblia de Jerusalén
6 Biblia Nacar-Colunga
7 Biblia Católica Latinoamericana















1.     



Contexto

Por razones obvias no nos vamos a ocupar del libro como un todo, por lo que no nos detendremos en aspectos críticos y literarios; más bien, resumiremos en grandes pinceladas información básica y actualizada para contextualizar nuestro estudio.

1.1 Algunas verdades sobre el libro

La realidad es que, hoy, primer cuarto del siglo 21, no se conoce quien escribió el libro, ni dónde ni cuándo. El autor no es nombrado en los manuscritos antiguos. Los autores que se aventuran a dar respuesta lo hacen basados en puras conjeturas. Ni siquiera la tradición ha dejado algo donde uno anclarse. Lingüistas han sabido desde siempre que el texto de Job sufrió mucha corrupción en su proceso formativo, y estudiosos nos informan que el texto hebreo es uno difícil. Los autores de la versión original de la Septuaginta encontraron que el texto era tan difícil que falta casi un cuarto del libro. Reconocen que hay pasajes que desafían toda traducción tal como figuran en el texto hebreo primitivo, que es conocido como el texto masorético.[4] El pasaje bajo consideración, Job 19: 25-27, es un ejemplo de esa dificultad, especialmente 25b y 26. Dada la dificultad en el texto hebreo del pasaje, el dogmatismo sobre su interpretación debe quedar fuera de consideración.[5]

Según M. F. Unger, el libro tiene un matiz fuertemente arameo, con palabras hebreas y arameas yuxtapuestas como sinónimos en el paralelismo poético. Tiene unas 110 “hápax legomena”[6] y palabras raras más que cualquier otro libro bíblico.[7] Aunque en las masas evangélicas ha permeado la enseñanza de que el libro de Job es histórico, me temo que la verdad es otra. El libro trata de un drama de la vida real escrito mayormente en forma poética, pero es una creación literaria, no un reporte de un debate literal.[8]

Personajes como Noé, Moisés y Job tienen sus paralelos mesopotámicos. Noé en Ziusudra y Utnapishtim, los héroes del relato del diluvio sumerio y asirio respectivamente; Moisés con Sargón de Akkad, en la semejanza de la leyenda de ambos, quienes son rescatados del río en una cesta embreada; y Job tiene su correlato en el relato del Justo sufriente, de origen sumerio, que recoge un monólogo en el que un «justo sufriente» habla de la humillación y del desprecio que experimenta, si bien no los achaca a los dioses.[9] Por consiguiente, en la literatura de las naciones circunvecinas y allende, se hacía buena poesía, y uno de los temas bien enraizados en el mundo cultural de entonces, era el problema del mal y el sufrimiento humano. Pero nuestra obra (Job) sobrepasa por mucho el ingenio de los poetas, por su marco conceptual y por la forma en que aborda el tema.

1.2 Sobre la estructura y bosquejo básico

El libro tiene un prólogo, capítulos 1 y 2, y un epílogo, 42: 7-17, los cuales están en prosa. El diálogo, que es el grueso de la narrativa, es poético, capítulos 3-42:6. Entonces tenemos dos clases de material, uno narrativo en prosa al principio y al final, y los discursos poéticos, en los que el autor trata el profundo problema teológico del significado del sufrimiento en la vida del justo.[10]

En los primeros dos capítulos se desarrollan dos escenas, una en la tierra y la otra en los cielos con tres protagonistas, Yahweh, Job y Satán (הַשָּׂטָ֖ן, “elsatan”). La narrativa nos pone a Job como un hombre justo, temeroso de Dios; un terrateniente, acaudalado y con una gran familia. Los hijos de Yahweh, incluyendo a otro de los hijos, Satán (הַשָּׂטָ֖ן, “elsatan”), [11] todos miembros del Concilio divino o celestial se presentan ante quien preside el Concilio, Yahweh[12] para reportar sobre sus misiones en el mundo. Se desarrolla un diálogo entre “elsatan” (הַשָּׂטָ֖ן) y Yahweh (יְהוָ֑ה) con relación a la integridad de Job. El acusador o adversario le plantea que su integridad se debe a la vida holgada que disfruta, sin la cual Job rechazaría a Yahweh. Le pide permiso para despojar a Job de todas sus posesiones con la seguridad de que renegaría de Dios. Dios se lo concede y Job sufre una tragedia tras otra y queda en la miseria, mas no se va contra Dios. En otra reunión del Panteón celestial el mensajero acusador le dice a Yahweh que Job no lo maldijo porque, con tal de mantenerse vivo, no le importaba quedar en la miseria. Le sugiere que le permita tocar su carne y sus huesos con la seguridad de que, esta vez, maldecirá el nombre de Yahweh. Se le concede su petición con la condición de mantenerlo con vida. Así, הַשָּׂטָ֖ן (elsatan) provocó una terrible enfermedad en la piel de Job que fue destruyendo su vida poco a poco. 

Luego el escenario cambia a los diálogos (3-37) con los tres amigos de Job, Elifaz, Bildad y Sofar, y un cuarto amigo, Eliú, quien interviene en los últimos capítulos. Después de los diálogos, Yahweh se aparece en una teofanía (38-41) y dirige dos discursos; Job reacciona (42:1-6), se somete a Dios en arrepentimiento y, finalmente, es vindicado y sus pérdidas son restauradas doblemente. 

Hay tres ciclos de diálogos tipo disputa entre los tres amigos y Job;[13] un interludio sobre Sabiduría;[14] tres ciclos de monólogos;[15] y la contribución de cierre que hace Job.[16] La poesía en los discursos es compleja, difícil y llena de palabras inusuales y pensamientos inesperados. A parte de las razones ya expuestas, podría deberse también a los varios poetas que intervinieron en la composición.[17] En los discursos Job defiende su integridad contra los cargos de los tres amigos, quienes piensan que están defendiendo a Dios. Los amigos insisten que Job debe admitir su falta y que retorne a los buenos términos con Dios. Job insiste una y otra vez que él no ha hecho nada para merecer el castigo que está recibiendo. 

Este es un sumario apretado con vistas a ubicarnos en el contexto adecuado para entrar a considerar los versos que motivan esta entrega. Nuestra exégesis está basada en el tema del redentor de Job 19: 25, no en el tema del sufrimiento humano representado por narrativa de Job. De ahí, pues, que dejemos fuera de consideración todo lo concerniente al análisis y reflexión del muy discutido e insoluble tema del sufrimiento del justo y del menos justo.

1.3 Un vistazo al contexto de Job 19 y capítulos 16-18

Ahora habremos de echar un vistazo, pero sin dejar de ser rigurosos, a los capítulos 16-18 y el contexto inmediato del capítulo 19, porque inciden en la correcta interpretación del pasaje. Entender estos capítulos es muy importante porque el contexto regularmente pone la pauta y dicta la interpretación. Aquí solo miraremos el hilo que se enlaza con el capítulo 19; más tarde, nos detendremos en los nudos que, al desatarlos, nos van dando la clave interpretativa. 

En los capítulos 16 y 17 tenemos la respuesta de Job al segundo discurso de Elifaz. Roy B. Zuck, identifica tres tipos de lamentos de Job: auto lamentos, lamentos contra los enemigos y lamentos contra Dios.[18] Partes de estos últimos se encuentran, precisamente, en 16: 9-14 y 19: 7-12. En estos capítulos se nos empieza a dibujar la faceta de Job que la enseñanza tradicional no ha querido ver: un hombre frustrado, cansado, hastiado, perdiendo toda esperanza, con fuerte animosidad y actitud beligerante contra Yahweh. Elifaz había atacado a Job y éste comienza criticando sus palabras, y no solo las suyas, sino las de sus otros amigos también. Luego hace un giro y dispara contra Dios en una ringla de vivas y fuertes metáforas a través de las cuales afirma que Dios es su enemigo, que arruinó su vida atacando su cuerpo. Luego expresa y reconoce que no tiene recursos contra Dios y que solo lo que puede hacer es esperar la muerte. 

En el capítulo 18 tenemos el segundo discurso de Bildad, en el que habla de la destrucción del malvado, destrucción que viene de la misma naturaleza y se levanta contra el pecador. Se dirige a Job tratándolo de impío, y en una línea poética con plenitud de metáforas, describe la muerte como su destino final. Aquí no hay palabras de aliento, más bien amenazas. Para Bildad el sufrimiento es el castigo por el pecado. En el capítulo 19, Job responde y profiere nuevamente palabras contra sus amigos, vienen los lamentos contra Dios, y Job prácticamente ha perdido toda posibilidad de vivir, la enfermedad lo está matando. Solo le queda una ficha, una esperanza, a saber, que el Vindicador defienda su caso contra Yahweh. Para entender esto, debemos entrar a Job 19: 25-27.
  

2.     Job 19: 25-27

Desde mi perspectiva de análisis, los versículos que consideraremos y que encierran un grado de complejidad son los versículos 25 y 26. En la coyuntura con relación a estos dos versos, es notable lo que tiene que decir el Comentario de Harper Collins, en el sentido de que la primera línea del versículo 25 puede ser leída, pero las líneas siguientes son inteligibles (25b y 26). Cuando leemos el texto hebreo nos percatamos que las palabras no guardan una conexión sintáctica que haga buen sentido. La interpretación de estas líneas descansa sobre la propuesta y discreción de los eruditos. Esto es reflejo de lo que mencionamos al principio en el sentido de que esta y otras muchas partes del libro fueron objeto de corrupción textual. El versículo 27, que no encierra mayores dificultades, fluirá y será dependiente del análisis de los anteriores.

2.1 Contexto inmediato (vers. 1-24)

En estos versículos notamos a Job destilando pura furia por sus poros. Ya empieza a considerar como enemigos a los amigos que quieren aplastarlo con sus argumentos (v. 1-3). No siente que tenga que reconocer que ha pecado, pero si así hubiera sido, no sería contra ellos, por tanto, no hay razón para atacarlo (v.4). Sus amigos lo tratan como enemigo alegando que su humillación por el sufrimiento es prueba de su pecado (v.5), y Job admite lapidariamente que Dios lo ha derribado[19] y lo ha atrapado en sus redes (v.6). En los versículos 7-12, lo que tenemos son imágenes de violencia física, aquí están los lamentos de Job contra Dios. Más adelante entraremos en algunos detalles y nos concentraremos en algunas partes. Toda esta sección revela la verdad de lo que Job está experimentando. Mira a su alrededor y entre todos los que reconoce se siente extrañado, alejado. Para Job, es Dios quien le ha causado todo esto al hacerle sufrir tanto. El sufrimiento de Job significa que para todos él era un terrible pecador y no podían asociarse con una persona tan malvada. El resultado de todos los ataques de Dios es que “Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos” (v. 20). 

The Jewish Study Bible hace notar que, en los versículos 8-13, la repetición de “él” y “yo” sirve como una poderosa acusación contra Dios.[20] Se trata de un interesante paralelismo, versos de dos líneas, donde hay un juego entre “tu” expresando acusaciones contra Dios, y un “yo” como el objeto de los castigos de Dios. Job está tan seguro de su inocencia que quiere que su caso sea inscrito sobre una estela monumental (vers. 23-24).[21]

2.2 Versículos 25-27

Luego de haber hecho un raudo recorrido por las venas y algunas arterias principales, ahora nos adentramos en el mismo corazón de nuestro pasaje. Recordemos un par cosas ya mencionadas. En primer lugar, el versículo 27 no es de difícil interpretación y el sentido que tendrá dependerá de lo que signifiquen los versículos 25 y 26. En segundo lugar, el versículo 26, sí es de difícil traducción porque el texto hebreo original sufrió en el proceso de formación y su sintaxis es inconexa, no fluye en una buena relación. De ahí que su interpretación queda sujeta al interés teológico y, generalmente, ese interés está ligado a la interpretación de 25a, especialmente lo que se entiende por “redentor”. En tercer lugar, el versículo 25b también es muy difícil de traducir y dependerá del significado o sentido que se le dé a la primera línea o 25a. Si echa un vistazo a las traducciones más arriba, se dará cuenta de la dificultad. 

Entonces, las dos claves o dos caminos hermenéuticos para darle significado y sentido armonioso a este pasaje son, por un lado, la palabra que se traduce en algunas versiones como “redentor” o “Redentor” y, por otro lado, el contexto inmediato del pasaje, y los capítulos 16 y 18.

2.2.1 Redentor (גָּאַל “go’el”)
¿A qué o a quién se refiere el redentor? La respuesta a esta pregunta es determinante. La aplicación generalizada en el mundo cristiano es que se refiere a Jesucristo. Pero pronto veremos que esto es un juicio teológico, una proyección teológica que, aunque atesorada, no fue lo que quiso decir Job o el poeta a través de Job. La asociación con Jesucristo, quien en la teología paulina es el Redentor de la humanidad, fue provocada principalmente por la Biblia Reina-Valera, que ha sido consecuente en la traducción de la palabra como se podrá observar en la tabla de la página 3. Tan es así, que la palabra “Redentor” se viene usando desde el siglo XVI con la Biblia del Oso. Notemos que, en la Biblia del Oso, con el uso en primera persona, ya hay una insinuación de resurrección.
RV 1569 (Biblia del Oso): “Yo ſe que mi Redemptor biue, y à la fin me leuantaré ſobre el poluo” (Yo sé que mi Redentor vive, y al fin me levantaré sobre el polvo).
RVA 1602 (Biblia del Cántaro): “Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo”.

Otra interpretación, ya basada en el estudio de los textos y el contexto, es que el redentor debe ser Dios. Las razones que se dan son contextuales como, por ejemplo, que Job le pide a Dios que sea su “fiador” (17: 3). También 16: 18-21 se atribuye a Dios, de manera que Job llama a Dios su “testigo” (v.19), su “abogado” (v. 21), y 13: 15-18, como que Dios es su “juez”. Así, entonces, Dios debe ser su Redentor en 19: 25. Veremos que estas atribuciones no tienen peso, no se sustentan sobre una base sólida y, por lo tanto, no se justifican. También se sostiene que se refiere a Yahweh o Dios porque el término hebreo que se traduce redentor se aplica a Dios en otras partes. Esto es interesante pero no determinativo. De hecho, en otros lugares donde se usa la palabra hebrea se aplica a Yahweh, especialmente en deutero-Isaías, unas nueve (9) veces se refieren a Yahweh como el Redentor de los hombres y de su pueblo Israel. Pero debemos señalar dos cosas. Lo primero es que, el que se aplique la palabra a Dios en el deutero-Isaías, no es hermenéuticamente necesario que se aplique igualmente en Job y, lo segundo, es que el contexto es lo verdaderamente determinante para entender un pasaje bíblico.

Ahora prestemos atención a la tabla de la página 3. En la primera columna tenemos 12 versiones o traducciones de la Biblia. En la segunda columna podemos ver cómo traducen la palabra hebrea que trataremos en breve. Todas las biblias Reina-Valera traducen “Redentor”, con letra capital y sin alternativas de traducción. La Biblia de las Américas (LBLA) traduce “Redentor”, pero con traducciones alternas al margen como “Vindicador, “Defensor”, lit. “pariente”. La Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH) traduce “Redentor” y entre paréntesis “Defensor”. La Nueva Version Internacional (NVI) traduce “redentor” con letra minúscula y traducción alterna como “defensor”. Biblia La Palabra Hispanoamérica (BLPH) traduce “Vengador”. La Biblia de Jerusalén traduce “Defensor”. La Biblia Nacar-Colunga traduce “Redentor” y la Biblia Católica Latinoamericana (BCL) traduce “Defensor”. Esto nos deja con el siguiente saldo.


1.      “Redentor”                                                      7 veces (5 son de Reina-Valera).
2.      redentor”                                                       1 vez.
3.      “Redentor” (Defensor)                                    1 vez.
4.      “Vengador”                                                     1 vez.
5.      “Defensor”                                                      2 veces.
6.      ‘Defensor”, “Vengador”, “pariente”               Lectura alterna de dos versiones.

Salta a la vista que “redentor” es solo una de las alternativas disponibles, y es claro que la palabra hebrea que así se traduce encierra mucho más de lo que se piensa. Aquí tenemos la primera clave para entender el pasaje. 

La palabra que se traduce “Vindicador”, “Defensor” y “Redentor” es el término hebreoגָּאַל (go’el). ¿Qué significa go’el? Es el participio del verboגָּאַל (ga’al), que significa dos cosas: redimir, rescatar o recobrar devolviendo o reembolsando el valor de lo rescatado; también retribuir, vengar. Así, el participio גָּאַל (go’el) que, de 44 ocurrencias en el AT, 42 son en forma sustantiva, significa redentor, vengador o defensor y pariente más cercano.[22] Proviene del ámbito legal y fue adaptada a la terminología del culto y al lenguaje teológico religioso.[23] En el primer significado hay, por lo menos, dos vertientes prácticas. Si un israelita por razones económicas perdía o tenía que vender alguna propiedad, el pariente con más cercana relación sanguínea descrito como el גָּאַל (go’el) ejercía el derecho u obligación de pagar el precio de compra y devolver la propiedad que había sido vendida.[24] También si una persona por su pobreza se convierte en esclavo, el גָּאַל (go’el) o pariente más cercano debería redimirlo.[25] En el libro de Ruth hay una hermosa narrativa que ilustra lo que es un pariente cercano o pariente-redentor. El segundo significado de גָּאַל (go’el) se conoce como el “vengador de sangre”,[26] cuyo deber era ejecutar al asesino de su pariente. Cuando alguien era asesinado por un miembro de otra tribu o clan, el clan ofendido designaba uno de su parentela para tomar venganza sobre el asesino en beneficio del muerto.[27] La palabra ocurre unas doce (12) veces en este sentido.[28]

De acuerdo con este análisis, el גָּאַל (go’el) no tiene nada que ver con el Redentor del NT. Job no se está refiriendo a un salvador divino o a Jesucristo. La redención del término hebreo es la liberación de un hebreo esclavo que, generalmente por condiciones económicas, se sometió o fue sometido a esclavitud, y el rescate o recobro de la propiedad vendida pagando el precio de la venta. El גָּאַל (go’el) era el vengador de una muerte injusta e inmerecida, no se trata de salvación de pecados.

2.2.2 Si no es Dios, ¿Quién es el גָּאַל (go’el)? El contexto
El גָּאַל (go’el) no es Jesucristo, eso es proyección teológica. Entonces, ¿quién es? Hay una corriente tradicional en el sentido de que el גָּאַל (go’el) se refiere a Dios, y mientras en otros lugares sí se le aplica, en realidad Job no está hablando acerca de Dios, sino más bien acerca de un futuro pariente, quien le vindicará, quien tomará venganza sobre Dios por lo que le ha hecho a Job. Tratemos este ángulo ahora. 

Algunos de los que abogan que el Redentor es Dios construyen sobre suposiciones sin base alguna; otros, construyen sobre la interpretación de algunos textos en Job. Por ejemplo, se plantea que Job 16: 19-20 y 17: 3, se refieren a Dios.


Job 16: 19-20 (RVR60)
19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo,
Y
mi testimonio en las alturas.
20 Disputadores son mis amigos;
Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.
  
En el texto hebreo ambas palabras significan “testigo”, pero también “testimonio”, “evidencia”. Traducir la segunda línea como “defensor” (RVR77, RVA, 2015, RVC) y “abogado” (NVI) no es buena exégesis. El versículo 19 es de difícil traducción porque son sinónimas y, aunque una de ellas debe referirse al testigo y otra al testimonio, no hay manera de conocer la mente del autor. De aquí, que las versiones varíen tanto en sus traducciones. En el versículo 20, no hay razón semántica ni contextual para relacionar el texto con el concepto del גָּאַל (go’el). Estos dos versículos no se refieren a Yahweh como el גָּאַל (go’el), y traducir “defensor” lo que hace es confundir en vez de aclarar.

Job 17: 3 (RVA 2015)
Por favor, deposita contigo una fianza para mí.
¿Quién me estrechará la mano?

La RVA (2015) traduce de manera que se ajusta más al texto original. Algunos comentarios, respaldados por algunas traducciones, afirman que el versículo se refiere a Yahweh como el fiador de Job. Una traducción literal del hebreo nos ayudaría a comprender la idea y, al mismo tiempo, nos ilustra cómo las diferentes versiones manejan el proceso de traducción. La primera línea corre así: 3שִֽׂימָה־נָּ֭א עָרְבֵ֣נִי עִמָּ֑ךְ “pon, coloca o deposita (es un imperativo) contigo, una garantía o fianza para mí”. Job se dirige a Yahweh, pero no como fiador, más bien vislumbra un escenario judicial, donde Job le suplica que le garantice un proceso justo en el que él pueda defenderse y ser vindicado a través de un גָּאַל (go’el). En la segunda línea Job exclama, en su incertidumbre, quién podrá ejecutar esa tarea, la de demostrar la inocencia que siempre ha sostenido y así vindicarle.


Job 13: 15-18
15 He aquí, aunque él me mate, en él esperaré;
No obstante, defenderé delante de él mis caminos,
16 Y esto mismo será mi salvación,
Porque no comparecerá en su presencia el impío.
17 Oíd con atención mi razonamiento,
Y mi declaración entre en vuestros oídos.
18 He aquí ahora, si yo expongo mi causa,
Sé que saldré absuelto.

Estos versos lo que plantean es un escenario de juicio. Job anhela que Dios le dé la oportunidad de defender su causa en un tribunal. Aquí Yahweh no es el juez amigo de Job, que lo va a ayudar. Yahweh es el juez que dirigirá los procesos judiciales y al final dictará sentencia de culpabilidad o inocencia. Job es el acusado. En el versículo 15, Job espera que se le permita audiencia para defender su caso. En el versículo 16, Job considerándose inocente, la audiencia le permitirá demostrarlo, y será para él su salvación. En el versículo 18, Job está seguro de quedar absuelto en el juicio. 

Esta manera de entender esos pasajes queda respaldada por algo más importante, el mismo contexto, el cual nos dice que la referencia no puede ser a Yahweh, porque Job no cree que Dios sea su amigo, sino su enemigo. ¿Y qué nos dice el contexto? Creo que el contexto nos sorprenderá porque, no solo imposibilita que textos como los evaluados hagan referencia a Dios, sino que nos ponen de frente al verdadero Job, el hombre. La personalidad de Job se va desdibujando, producto de su frustración y sufrimiento, dejando atrás su famosa paciencia y adquiriendo un carácter fuerte, con animadversión, deseos de venganza, culpando a Dios por su condición y gritando justicia, haciendo a Dios su enemigo. Job piensa que Dios se equivocó con él y representa el error de Dios con una serie de imágenes o metáforas. Veamos.[29]


Ø  Job hace una acusación muy fuerte contra Dios: es su enemigo (16: 9).
o   Job usa un vocabulario muy fuerte contra su Yahweh. Literalmente dice: “su furia me (טָרַף ‘taraph’) destrozó o me desgarró, y me    odias…” (שָׂטַם‘satam’). “Satam” (odiar), implica guardar un fuerte rencor y animosidad contra alguien.
Ø  Como una tormenta Dios lo aplasta y aumenta sus heridas (9: 17).
Ø  Dios es como un arquero usando a Job de tarjeta hiriéndolo (6:4; 7:20).
Ø  Job es:
o   Como el ciudadano que es robado y no encuentra a nadie que lo ayude, aun gritando (19: 7).
o   Como un príncipe que es humillado por un gobernante extranjero (19: 9).
o   Como la planta que es pisoteada o el árbol que es arrancado del suelo (19: 10).
o   Como un rey o una ciudad sitiada por el enemigo (19:12).
Ø  Job sabe:
o   que nunca verá el bien de nuevo (7:7).
o   que pronto estará muerto (7:21; 10:20; 16:22).
Ø Job había sido atacado por Dios injustamente y probablemente moriría en el ataque. Así que él apela a la tierra a tomar venganza de sangre por él si ha de morir. ¡Y esa venganza es sobre Dios! El grito: 18 אֶ֭רֶץ אַל־תְּכַסִּ֣י דָמִ֑י (¡Tierra! No cubras mi sangre) es la exclamación de que no quede impune su muerte.
Ø  Pero lo que Job desea es entrar en disputa con Dios en la esperanza de ganar vindicación antes de su muerte (13:3,22; 17:3).

2.2.3 ¿Entonces?
Regresemos a nuestro pasaje, 19: 25-27. En la antesala de estos textos tenemos a un Job abatido, derrotado, en miseria y consumido por la enfermedad (v. 20), despreciado por todos: sus hermanos (v. 13), parientes y conocidos (v. 14), los que habitaban en su casa y sus criados (v. 15), su mujer (v. 17), los niños (v. 18), sus íntimos amigos (v. 19); todo esto porque Dios lo ha tocado y lo persigue (v. 21, 22). 

Las protestas de Job y sus reclamos de inocencia no deben quedar en la memoria, sino que deben se escritas, pero no solo en un libro, sino inscritas en piedra para la posteridad. Quiere que queden grabadas en alguna forma permanentes para que perduren más allá de su muerte (vers. 23, 24). Hay autores que dicen que los versículos 25-27 son las palabras que Job quiere que queden inscritas; otros dicen que las palabras son generales y no guardan relación con el versículo 25. El versículo 25 comienza con וַאֲנִ֣י (אֲנַי + וַ), el pronombre en primera persona singular “yo” y la conjunción prefijada “vav”. El problema es que esa conjunción tiene por lo menos cuatro significados: “y”, “entonces”, “pero”, “porque”.[30] Esto es normal en hebreo y el significado dependerá del contexto. Pero la realidad es que cualquier palabra que se adopte implicará un nexo y expresará algún sentido, pero será especulativo. No hay garantías de que se esté representando el pensamiento del autor. 

¿Entonces? Entonces surge el grito de esperanza. Yo sé que mi Redentor, mi Vindicador, mi Defensor, mi Vengador vive. Si no es Jesucristo ni Dios, ¿quién es? Estamos ante dos posibles opciones, una terrenal y otra celestial. 

En cuanto a la primera, la terrenal, Job puede estar reclamando el Vengador de sangre. El significado de גָּאַל (go’el) como “redentor” no es apropiado en este pasaje, porque la redención a la que hace alusión el término es a la liberación o el rescate por pérdida de propiedad y por estar en condición de esclavitud, y el contexto de Job 19: 25-27, como ha quedado demostrado, presenta un escenario de juicio en el que Job, abatido y desesperado, reclama y anhela su Vindicador o Defensor para atender su causa contra Yahweh. Desde esta perspectiva, el énfasis principal de tan célebres palabras de Job está en su deseo de que, mientras está todavía vivo (“en mi carne”, v. 26b), él pueda ver a Dios cara a cara como su oponente legal en una corte, de manera que su reclamo por la vindicación de su buen nombre pueda ser escuchado.[31]

Esta interpretación del גָּאַל (go’el) permite que fluyan con buen sentido los versículos 25b y 26, por las siguientes razones:

Ø  En 25b Y al fin se levantará sobre el polvo” (RVR60), la palabra que se traduce Y al fin” en las distintas versiones de Reina-Valera, es el hebreo וְ֝אַחֲר֗וֹן (veaharon) cuyo significado primario es “lo que viene más tarde o después”. El problema es cómo se va a traducir, ya que todo depende del contexto y, como se podrá notar, queda a la merced del teólogo o escritor. La Biblia de las Américas y la Nueva Biblia Latinoamericana traducen al margen “como el último”; La Palabra Hispanoamérica traduce “que se alzará el ultimo”; la BJ traduce “él, el último”; y la Biblia Católica Latinoamericana traduce “y que él hablará el último”. Así de difícil es la cosa, pero si seguimos la interpretación del Vindicador o Vengador y el significado primario del término, el sentido obvio es que Job está hablando de aquel que viene después de él y asumirá su defensa para probar su inocencia. Si algo queda claro en este análisis, es que la vindicación de la inocencia de Job no depende ni se amarra a un día distante de resurrección. El pasaje no trata sobre resurrección futura, ese concepto es un desarrollo posterior, en el Judaísmo del Segundo Templo y, por lo tanto, el libro de Job desconoce algo al respecto. La expresión “se levantará sobre el polvo” es importante observarla. Aquí “se levantará” no causa dificultad, el verbo קוּם (qum) significa literalmente “levantarse”, “ponerse de pie”.  Ahora, עָפָ֥ר עַל־ (‘al afar’, “sobre el polvo”) es mejor traducido “sobre la tierra”. El verbo עָפָר (‘afar’, polvo, tierra) tiene varios significados, entre ellos, “polvo’, “tierra”, “terreno”, “cenizas”, “basura”, etc. Aunque el sentido de “polvo” predomina, en este contexto el sentido apropiado es el de “tierra”. La preposición עַל־ (al, ‘sobre’) que acompaña al sustantivo empuja la idea de “tierra”. En Job 41: 33, en “No hay sobre la tierra quien se le parezca…”, se usa exactamente la misma expresión עָפָ֥ר עַל־ con el significado inequívoco de “sobre la tierra. La Biblia Católica Latinoamericana traduce el versículo 25 de forma interesante: “y que él hablará el último, de pie sobre la tierra”.
Ø  En 26a, donde la Reina -Valera del 60,77 y 95, traducen “y después de deshecha esta mi piel”, debemos señalar dos cosas. La palabra hebrea que se traduce “deshecha” es נָקַף (naqaf) y significa “eliminar”, “borrar”, y está en tercera persona plural. Las siguientes versiones capturan bien el original: La Reina-Valera Actualizada del 2015, “y después que hayan deshecho esta mi piel”; la Nueva Versión Internacional, “y cuando mi piel haya sido destruida”; y La Palabra Hispanoamérica, “después que me arranquen la piel”. Hay quienes toman נָקַף (naqaf) como un eufemismo para muerte, como se refleja en la traducción desacertada de la Reina -Valera Contemporánea, “cuando el sepulcro destruya mi cuerpo”, pero este no es el caso en nuestro pasaje. Hay un claro contraste entre עוֹר (‘or’, piel) y בָּשָׂר (‘basar’, carne). Job estaba sufriendo terriblemente de una enfermedad crónica de la piel,[32] y con el uso de נָקַף (naqaf) en forma plural, probablemente se estaba refiriendo a la acción de los gusanos comiéndose su piel. Aun cuando los gusanos le consuman la piel, Job tiene la esperanza de que “en mi carne” podrá ver a Yahweh cara a cara.
Ø  En 26b, la frase “en mi carne” es en hebreo וּ֝מִבְּשָׂרִ֗י (umibbsari). Es la raíz בָּשָׂר (‘basar’, carne), pero con la conjunción ו (vav, ‘y’) y la preposición מִ (‘mi’, desde). Esta preposición es clave en la traducción porque, cuando se usa después de verbos de rechazo, limitación, cesación e inhabilidad, o que indiquen una consecuencia negativa, significa “desde”. Cuando indica fuente u origen, significa “en”, “desde” y “a partir de”.[33] La conjugación del verbo está en primera persona singular. De acuerdo al análisis, entonces, el mejor sentido de la frase o las mejores alternativas son “en mi propia carne”, o “desde mi propia carne”. Esto apunta, probablemente, a que Job estaba esperando ser un espectador de su vindicación con su cuerpo de carne y no como un espíritu descarnado.

En cuanto a la segunda opción, la celestial, Job estaría apelando a un Defensor o Vindicador del concilio celestial de Yahweh. El concepto del concilio divino o la asamblea de los dioses es un tema religioso común. Todas las culturas antiguas del Mediterráneo tenían alguna concepción de un concilio divino, Egipto, Mesopotamia, Canaán, Fenicia e Israel, entre otros. 

Los estudiosos de hebreo y lenguajes semíticos llaman “concilio divino” a esa hueste celestial de seres divinos que administran los asuntos del cosmos. Una comparación de la biblia hebrea con otros antiguos textos religiosos revela la relación cercana entre los concilios divinos de las naciones circunvecinas y la burocracia celestial de Israel, aunque la versión de Israel era particular en algunas áreas.[34]

El descubrimiento en la primavera del 1928, de Ras Shamra,[35] en Siria, fue toda una sensación en el mundo académico. Conocida ahora como Ugarit, las sucesivas excavaciones produjeron importantes hallazgos, especialmente innumerables tablas y fragmentos de una escritura alfabética cuneiforme hasta entonces desconocida. El diligente desciframiento de dicha escritura fue una verdadera revolución en los estudios de las escrituras hebreas. El estudio de las tablas demostró que muchas palabras y frases que describen un concilio de dioses tienen un preciso paralelo conceptual y lingüístico con la biblia hebrea. 

En este contexto, la visión sobrenatural de los escritores del AT, y del pueblo en términos generales, era una compartida entre las demás naciones, la de un concilio celestial presidido por EL o Yahweh, rodeado de una miríada de seres divinos en un orden jerárquico, quienes ejecutan las órdenes del presidente del concilio. Ese concilio divino puede funcionar como una especie de corte, donde Yahweh es el juez supremo, donde se presentan y atienden casos con defensores y acusadores, donde se delibera y se emiten juicios que afectan el destino en ambas esferas, la celestial y la humana, y donde Yahweh tiene la última palabra. Esta concepción permea en todas las etapas de la literatura hebrea durante el periodo pre exílico y el Judaísmo del Segundo Templo, en la Apócrifa y Pseudoepígrafa y los escritos de Qumrán. En el libro de Job es evidente la concepción del panteón divino, asamblea divina o concilio celestial.[36]

Se destacan los primeros dos capítulos de Job, en los que se revelan varias cosas interesantes de la administración de la asamblea divina. Yahweh (יְהוָ֑ה) preside el concilio y distribuye las responsabilidades y funciones de los הָאֱלֹהִ֔ים בְּנֵ֣י (hijos de Elohim), inclusive הַשָּׂטָ֖ן (elsatan),[37] quien funciona como una especie de mensajero-acusador. Hay un día señalado cuando los “hijos de Elohim” se reportan ante Yahweh para rendir informes sobre la ejecución de sus funciones. 

Así entonces, Job estaría reclamando que Yahweh designe uno de sus incontables seres celestiales para que actúe como su abogado defensor ante el concilio celestial. Job esta seguro que puede demostrar su inocencia si Yahweh le da audiencia, porque en la corte celestial está su testigo.[38] La Biblia Dios Habla Hoy (DHH), captura exactamente este pensamiento al traducir Job 16:19: “Alguien debe de haber en el cielo que declare en mi favor…” Esta interpretación del גָּאַל (go’el) como un ser o agente celestial fungiendo como Defensor para demostrar la inocencia de Job ante el juez presidente del Concilio, Yahweh, y así vindicar a Job, justifica traducciones como la de la Biblia Católica Latinoamericana en 25b: “y que él hablará el último[39], de pie sobre la tierra”. Es la imagen del Defensor celestial sobre el planeta, entre Yahweh arriba y Job abajo, para asumir la defensa de este.

Conclusión   

Hemos tratado de demostrar que la creencia tradicional que define al גָּאַל (go’el) de Job como Jesucristo o como Dios, y que la esperanza de Job era una resurrección corporal, no encajan con los parámetros contextuales del libro. Las traducciones que se han hecho del texto a través del tiempo, fundamentadas en concepciones teológicas, han sido el principal acicate para que hoy en día se acepten esas interpretaciones. El mundo antiguo, los libros antiguos, como son los libros del AT, hay que mirarlos con los ojos de su gente, con la mente de su pueblo, no con las concepciones teológicas de nuestros tiempos. Pero esta es una de varias capas que hay que remover para poder sacar los tesoros que hay en su interior. Otras de esas capas son el tiempo que nos separa, más de dos mil años, el idioma hebreo antiguo y sus complejidades a la hora de traducir, porque depende mucho del contexto, y las traducciones que parten de los dogmas establecidos y no permiten que los libros y autores antiguos hablen por sí mismos. 

Las dos opciones presentadas en este trabajo tienen los méritos necesarios para ser la interpretación genuina, pero es muy difícil saber, sino imposible, cuál de ambas es la que estaba en la mente del escritor. El contexto literario del pasaje y el contexto socio-cultural del libro, favorecen cualquiera de las dos interpretaciones. ¿Cuál yo prefiero? Yo prefiero entender el גָּאַל (go’el) como un Defensor divino. 

Job, atormentado por una cruel enfermedad de la piel que lo va carcomiendo y consumiendo vivo, sintiendo que su muerte está próxima, que se ha quedado solo, creyendo que Dios es su enemigo y el causante de su desgracia, sin razón ninguna desde su perspectiva, exhala un grito de esperanza de que entre los “hijos de Dios”, הָאֱלֹהִ֔ים בְּנֵ֣י (beni elohim),[40] está el Defensor que se encargará de su caso ante el Juez divino del Concilio celestial, de tal manera que Job, aunque los gusanos destruyan toda su piel, todavía en su propia carne, todavía vivo, verá al Juez cara a cara para demostrarle, a través de su Vindicador celestial, que es inocente.

Bibliografía

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Smith Elmer B., Job, vol. 4 de The Expositor’s Bible Commentary, ed. Frank E. Gaebelein. Grand Rapids, MI: Zondervan, 1988.




[1] Cf. Steve Moyise, Paul and Scripture: Studying the New Testament Use of the Old Testament (Grand Rapids, MI: Baker Academy, 2010), 1.

[2] Cf. Larry Hurtado, Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest Christianity (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 2003); Martin Hengel, Between Jesus and Paul: Studies in the Earliest History of Christianity (Eugene, Oregon: Wipf and Stock Publishers, 1983); Bart Ehrman, How Jesus Became God (New York, NY: HarperCollins Publishers, 2014).
[3] כַפֹּ֖רֶת (kapporet) era la tapa o cubierta del Arca del Pacto, lo que se conoce en Hebreos 9:5, como el “propiciatorio”.
[4] Cf. D. Guthrie y J.A. Moyer, eds. Nuevo Comentario Bíblico (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 1986), 321.
[5] Ibíd.
[6] Se refiere a una palabra que aparece solo una vez en toda la Escritura.
[7] Cf. Merrill F. Unger, Unger’s Commentary on the Old Testament (Chattanooga, TN: AMG Publishers, 2002), 674.
[8] Cf. Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer y Roland E. Murphy, eds. The New Jerome Biblical Commentary (Upper Saddle River, NJ: Prentice-Hall, Inc.), 466.
[9] https://web.uchile.cl/publicaciones/cyber/04/textos/atapia.html
[10] Cf. Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer y Roland E. Murphy, 466.
[11] Este es otro de los temas que han sido mal interpretados por tanto tiempo. Me temo que la interpretación tradicional de Satán en los primeros dos capítulos de Job representa una exégesis deficiente.
[12] Si podemos echar a un lado los juicios dogmáticos y enmarcar las escrituras hebreas en su contexto histórico, podremos hacer mejor justicia a la intención de los autores y al texto mismo. Solo así disfrutaremos de las maravillas que se esconden ante nuestra vista. La concepción de los escritores bíblicos del mundo espiritual corresponde con la de los demás pueblos, como Ugarit. Por eso los autores hablan de un Concilio divino presidido por Yahweh y una jerarquía de seres divinos.  
[13] Capítulos 4-14/15-21/22-27.
[14] Capítulo 28.
[15] Capítulos 29-31/32-37/38-42.
[16] Capítulos 40: 3-5; 42: 1-6. Cf. Elmer B. Smith, Job, vol. 4 de The Expositor’s Bible Commentary, ed. Frank E. Gaebelein (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1988).
[17] James L. Mays, ed. Harper Collins Bible Commentary (New York, NY: HarperCollins Publishers, 1998), 370.
[18] John F. Walvoord y Roy B. Zuck, eds. The Bible Knowledge Commentary: Old Testament (Colorado Spring, Colorado: Cook Communications Ministries, 2004), 717.
[19] RVA (2015): “agraviado”; NVI: “ha hecho daño”; BLPH: “ha atacado”; BJ: “Hace entuerto”; N-C: “ha oprimido”. La palabra hebrea עָוַת (avath) es muy versátil y admite varios significados.  
[20] Cf. Adele Berlin y Marc Zvi Brettler, eds. The Jewish Study Bible (Oxford, NY: Oxford University Press, 2004), 1529.
[21] Ibíd.
[22] Cf. Benjamin Davidson, The Analytical Hebrew and Chaldee Lexicon (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1977), 127.  
[23] Ernst Jenni y Claus Westermann, eds., Theological Lexicon of the Old Testament, vol. 1. trad. Mark E. Biddle (Peabody, MA: Hendricksen Publishers, 2004), 288-296.
[24] Levítico 25:25.
[25] Levítico 25:39.
[26] Deuteronomio 19:6.
[27] Cf. James L. Mays, ed. Harper Collins Bible Commentary, 380.
[28] Cf. Merrill F. Unger y William White, eds., Nelson’s Expository Dictionary of the Old Testament (Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers, 1980), 317-320.
[29] Cf. G.J. Wenham et al., New Bible Commentary (Downers Grove, IL: Intervarsity Press, 2007), 471-72. Cf. John F. Walvoord y Roy B. Zuck, eds. The Bible Knowledge Commentary, 738.
[30] John H. Dobson, Learn Biblical Hebrew (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2007), 27, 335.
[31] Cf. G.J. Wenham et al., New Bible Commentary, 472.
[32] Job 2: 7,8.
[33] Cf. John H. Dobson, Learn Biblical Hebrew (Grand Rapids, MI: Baker Academy, 2007), 307, 309.
[34] Cf. E. Theodore Mullen, Jr., The Assembly of Gods (Chico, CA: Scholar Press, 1980); Cf. Michael S. Heiser, The Unseen Realm (Bellingham, WA: Lexham Press, 2015).
[35] Cf. Charles F. Pfeiffer, Ras Shamra and the Bible (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1976); Cf. Peter C. Craigie, Ugarit and the Old Testament (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing House, 1983). 
[36] Job 1, 2, 4: 17-18; 5: 1; 16: 19-21; 38:4-7.
[37] Escribo de esta forma “elsatan” a propósito. Contrario a la opinión popular tradicional, el personaje de la narrativa de Job no es el ser perverso y diabólico llamado Satanás o el diablo. Eso corresponde con un desarrollo posterior, especialmente en la literatura apocalíptica. La forma “elsatan” es la traducción literal del hebreo הַשָּׂטָ֖ן, con el articulo prefijado. En hebreo el artículo no se usa con nombres propios, por lo que aquí lo que se designa es el título del personaje. La palabra hebrea שָׂטָן (satán) significa “adversario”, “acusador”. En realidad “elsatan” era un ser divino y formaba parte del Concilio o la Asamblea divina de Yahweh, el cual cumplía con las tareas asignadas. Algunas versiones capturan la esencia del significado del término hebreo en 1:6; 2:1, La Biblia Dios Habla Hoy: “se presentó también el ángel acusador entre ellos”, y la Nueva Biblia Viva: “…el ángel acusador”.
[38] Job 16: 19. Refiérase a la página 13 para la interpretación.   
[39] El Defensor o Vindicador.
[40] Job 1: 6; 2: 1.

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