Estudiando la terminología paulina
Luis A. Rivera Rosario, Ph. D.
Introducción
Algunos importantes autores de nuestro tiempo han esbozado propuestas hacia una interpretación del acto redentor de Cristo. Es preciso ver cómo se hace teología especulativa partiendo de todo un fundamento teológico y arrimando líneas filosóficas para lograr un todo armonioso. Teniendo como punto de partida la cruz, todos alcanzan su cometido con un sentido y lógica increíbles. Modelos soteriológicos han sido propuestos por importantes figuras de la teología contemporánea, aportando una brisa suave y agradable a modelos soteriológicos de épocas anteriores. Así, Sesboüé, logra con fina argumentación filosófica transmutar el concepto κενóω[1] (conocido como “kenosis”) al acto creador de Génesis. John McIntyre, apuntala la efectividad del acto de la cruz trascendiendo el tiempo, pero con la acción del Espíritu Santo. Scarafoni, coloca el amor como el elemento cohesivo para la efectividad de la soteriología. Forte, Jüngel y Moltmann, ponen como puntero cimero el misterio de la Trinidad. El primero, hace énfasis en la libertad; el segundo, en la cruz; y el tercero, en el sufrimiento.
Me agrada el estilo de McIntyre porque sus habilidades como biblista y menos filósofo, quedan de manifiesto en sus escritos. ¿Qué fue lo que pasó en la cruz y cuáles fueron los beneficios para el ser humano? ¿Cómo se relaciona la salvación con la cruz y el perdón de los pecados? ¿Por qué la vigencia de los beneficios de la cruz si ocurrió en el primer siglo? ¿Quién es el agente que hace que este poder sea atemporal y trascienda naciones y culturas? McIntyre trata de responder a estas interrogantes con un grado de éxito incuestionable. Yo me voy a vestir de agricultor, y con asada en mano, trataré de abrir otros surcos cuyos resultados se verán al final de este trabajo monográfico.
Partiendo de McIntyre
El autor recurre a las Escrituras para intentar dar una respuesta bíblica y establece categorías que están preñadas de significado. Así, el autor postula tres tópicos básicos en su bosquejo: preposiciones griegas que él teologiza como soteriológicas; categorías como redención, expiación, propiciación, reconciliación; y el Espíritu Santo. Tres preposiciones griegas son importantes para McIntyre, àντι, ὑπερ περí, porque van atadas sintácticamente a la obra de salvación que Jesús procuró en su muerte. Las categorías ascendentes y descendentes nos permiten visualizar mejor el proceso y los efectos de nuestra salvación, o sea, qué hizo Jesús y qué recibimos como consecuencia de ese hacer angustioso. El Espíritu Santo, según la teología paulina y pos paulina, y refrendada por la iglesia dominante dentro de un mundo de diversidad de pensamientos cristianos, es el vínculo que entreteje y armoniza los propósitos, decisiones y acciones de la Deidad.
A partir de este punto quiero acometer este tema haciendo algunas observaciones al modelo de McIntyre y luego expandir y desarrollar una teología soteriológica sirviéndome de la rica y variada terminología paulina a los efectos de explicar de alguna manera, aunque imperfecta, el acto de salvación que Jesús procuró en la cruz.
Llamar las preposiciones griegas “soteriológicas” se puede aceptar en la medida en que en una oración aparezcan relacionadas sintácticamente con algún término que contenga una carga redentora, como es el caso de Marcos 10,45 y su paralelo en Mateo 20,28, además de Mateo 26,28[2], de otra forma no es prudente sacarlas de su marco gramatical.
Marcos 10:45 SBL Greek New Testament (SBLGNT)
45 καὶ γὰρ ὁ υἱὸς τοῦ ἀνθρώπου οὐκ ἦλθεν διακονηθῆναι ἀλλὰ διακονῆσαι καὶ δοῦναι τὴν ψυχὴν αὐτοῦ λύτρον ἀντὶ πολλῶν.
Marcos 10:45 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
45 “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Mateo 26:28 SBL Greek New Testament (SBLGNT)
28 τοῦτο γάρ ἐστιν τὸ αἷμά μου τῆς διαθήκης τὸ περὶ πολλῶν ἐκχυννόμενον εἰς ἄφεσιν ἁμαρτιῶν·
Mateo 26:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
28 “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.[3]
Por otro lado, las tres preposiciones de referencia no agotan las posibilidades, toda vez que hay otras preposiciones que se pueden usar de la misma forma, como la preposición “ἐν”, en Apocalipsis 5,9 y la preposición “διá” en Hechos 20,28.
Veamos:
Apocalipsis 5:9 (SBL Greek New Testament)
καὶ ᾄδουσιν ᾠδὴν καινὴν λέγοντες· Ἄξιος εἶ λαβεῖν τὸ βιβλίον καὶ ἀνοῖξαι τὰς σφραγῖδας αὐτοῦ, ὅτι ἐσφάγης καὶ ἠγόρασας τῷ θεῷ ἐν[4] τῷ αἵματί σου ἐκ πάσης φυλῆς καὶ γλώσσης καὶ λαοῦ καὶ ἔθνους.
“y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;….”.
Hechos 20:28 SBL Greek New Testament (SBLGNT)
28 προσέχετε ἑαυτοῖς καὶ παντὶ τῷ ποιμνίῳ, ἐν ᾧ ὑμᾶς τὸ πνεῦμα τὸ ἅγιον ἔθετο ἐπισκόπους, ποιμαίνειν τὴν ἐκκλησίαν τοῦ θεοῦ, ἣν περιεποιήσατο[5] διὰ[6] τοῦ αἵματος τοῦ ἰδίου.
Hechos 20:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
28 “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”.
Nótese cómo este verbo se traduce en dos versiones adicionales, RVR (1977) y La Biblia de las Américas (LBLA):
Hechos 20:28 Reina Valera 1977 (RVR1977)
28 “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por supervisores, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él adquirió para sí por medio de su propia sangre”.
Hechos 20:28 La Biblia de las Américas (LBLA)
28 “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre”.
En este contexto lo importante es señalar que la preposición ἐν “en”, en la expresión ἐν τῷ αἵματί σου (con tu sangre), con dativo puede funcionar como dativo de medios o instrumental. De aquí, que se puede traducir “por” o “con” tu sangre.
Aportes para este trabajo
Yo considero con mayor precisión titular estas preposiciones “soteriológicas” si las encontramos como elementos compositivos prefijados a palabras con un contenido de salvación. Y ese es precisamente el caso en el Nuevo Testamento donde encontramos palabras tales como ἀντíλυτρον, àπολύτροσις, εξαγορáζω, y περιποιéω. Las preposiciones “anti”, “apo”, “ek” y “peri”, unidas a estos términos, evidentemente llevan una fuerza soteriológica significativa. Evaluaremos estos términos más adelante con ejemplos de su uso.
Siguiendo las categorías descendentes y ascendentes podemos fijar un modelo que luego nos permita reflexionar y escalar hacia una aventura trinitaria que nos brinde sublimes pensamientos en el orden de una salvación tan grande.
Desde la perspectiva de las categorías ascendentes, expongo los conceptos de “propiciación”, “expiación” y “muerte sustitutiva”, como representativos abarcadores del sentido de la cruz, colocando la cruz como el culmen de la historia de la revelación y de la reinterpretación de las comunidades cristianas del primer siglo. Quiero decir con esto que estas categorías nos llevarían a un viaje por la Biblia Hebrea para conocer la plataforma religiosa y los procesos rituales de la religión de los hebreos, y luego apreciar cómo el cristianismo antiguo e incipiente reinterpretó y aplicó los datos al Cristo resucitado. Este modo de aplicar teología quedó plasmado en el lienzo del Nuevo Testamento, cuyo representante por excelencia es el libro de Hebreos, sin dejar de mencionar a Pablo como el pensador primario, constatado en las cartas consideradas genuinas del apóstol.
En términos de categorías descendentes, formulo los conceptos de “redención”, “justificación”, “reconciliación”. Si con las categorías anteriores, las ascendentes, queremos descollar lo que logró Jesús a través de su pasión, muerte y resurrección, conjunto visto en este contexto como el cordero que se ofrece en propiciación para quitar la barrera del pecado en el mundo, entonces estos conceptos tienen un caudal inagotable de espiritualidad encerrado en sus majestosos matices.
Categorías descendentes
En cuanto al concepto de redención, hay varios términos griegos en el NT, cada uno con su aporte particular.
1. El primero es περιποιéω, que significa “almacenar”, “ahorrar” y “adquirir”. En la voz media significa “conseguir y mantener para uno mismo”, “ganar posesión de”. De aquí, que se traduzca correctamente “ganar”, “adquirir”, “comprar”. Tenemos un bello ejemplo de su uso en Hch. 20,28:
“…..la Iglesia del Señor, la cual él ganó con su propia sangre” (Reina-Valera, 1960). El énfasis de la palabra está en que lo adquirido es posesión de Dios.
2. La palabra “ἀγορá” (agorá), significa “plaza de mercado”. Una de las actividades más famosas que se realizaban en estas plazas era la venta de esclavos. En este lugar siempre había un espacio para un real mercado de esclavos. Hay dos palabras interesantísimas que salen de este sustantivo raíz.
Esas palabras son:
a. ἀγοράζω (agorázö), que significa “comprar en el mercado de esclavos”; de aquí, “redimir”, “adquirir por un rescate o precio pagado”.[7] En otras palabras, es ser libre del mercado de esclavos mediante el pago de un rescate. Aparece 30 veces en el NT y Pablo se encarga de llevarlas a profundidades teológicas en 1 Co. 6,20; 7,23.
“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. 1 Co. 6,20.
“Por precio fuisteis comprados[8]; no os hagáis esclavos de los hombres”. 1 Co. 7,23.
b. ἐξαγορáζω (exagorázö), significa “comprar la parte de las manos de una persona”, “redimir”, “poner libre”.[9] Tiene prefijada la preposición “ek”, que significa “fuera de”, y aquí funciona como intensificador. La genialidad del término es que hace énfasis en la permanencia de la libertad. Es comprar al esclavo y sacarlo fuera del mercado de esclavos para no retornar jamás. Aparece 4 veces en el NT, y el mejor uso lo hace Pablo en Gal. 3,13, respecto de nuestra posición ante la ley:
“Cristo nos redimió[10] de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”.
3. Hay, además, una exquisita familia semántica que también tiene una profunda raíz soteriológica. El verbo raíz que da origen al árbol es λύω (luö), que aparece 42 veces en NT, y significa esencialmente “soltar”, “desatar”. Varias de las palabras que se originan en esta raíz y que guardan una relación íntima en nuestro análisis, son las siguientes:
a. El sustantivo λύτρον (lútron), que aparece 2 veces en el NT, en Mr. 10,45; Mt. 20,28. Significa primeramente “el precio de manumisión”, luego “rescate”. Era el precio pagado para obtener la libertad de un esclavo, con énfasis en los resultados más bien que en los medios.[11] En estas dos citas, la reflexión teológica de la iglesia pone en labios de Jesus las palabras “…para dar su vida…”. En este contexto la vida, o sea, su muerte en la cruz, era el precio en la economía divina que había que pagar para liberar al ser humano de la esclavitud.
De esta palabra surgen otras dos:
b. Es el verbo “λυτρóω” (lutróö), que significa “liberar por medio de un rescate”, “redimir”,” libertar”.[12] Es libertar de la esclavitud mediante el pago de un rescate. Tiene básicamente el significado de “agorázö”, pero esta última hace énfasis en “comprar” y aquella hace hincapié inherente en “libertar”. O sea, que no necesita un elemento compositivo que intensifique su significado. Aparece 3 veces en el NT.
Dos ejemplos son:
“quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Tito 2, 14.
“sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”. 1 Pe. 1,18-19.
c. Y el sustantivo ἀντίλυτρον (antílutron), la cual encontramos en 1 Tim. 2,6. Esta palabra es rara, en el sentido de que esta es la única vez que aparece en el NT. Esto es lo que se conoce técnicamente como “hápax legomena”.[13] Tampoco aparece en la Septuaginta (LXX).[14] Es sinónimo de λύτρον (lútron).[15]
ὁ δοὺς ἑαυτὸν ἀντίλυτρον ὑπὲρ πάντων, τὸ μαρτύριον καιροῖς ἰδίοι.
“el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.
d. Del verbo “λυτρóω” (lutróö), también surge la palabra λύτρωσις (lútrösis). Aparece 3 veces en el NT. Representa el acto de dejar libre, de soltar, de liberar; de aquí, redención, no con referencia a la persona que está liberando, sino a la persona liberada. Un excelente uso representativo es He.9, 12.
Hebreos 9:12 SBL Greek New Testament (SBLGNT):
12 οὐδὲ δι’ αἵματος τράγων καὶ μόσχων διὰ δὲ τοῦ ἰδίου αἵματος, εἰσῆλθεν ἐφάπαξ εἰς τὰ ἅγια, αἰωνίαν λύτρωσιν εὑράμενος.
“y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.
e. De λύτρωσις (lútrösis), sale la palabra ἀπολύτρωσις (apolútrösis), la cual aparece 10 veces en el NT. Es λύτρωσις (lútrösis) intensificada con la preposición ἀπό (apó), para referirse a la liberación por un rescate; liberar a alguien pagando un precio.
Ejemplos interesantísimos son Efe. 1, 7; Col. 1, 14.
Efesios 1:7 SBL Greek New Testament (SBLGNT):
7 ἐν ᾧ ἔχομεν τὴν ἀπολύτρωσιν διὰ τοῦ αἵματος αὐτοῦ, τὴν ἄφεσιν τῶν παραπτωμάτων, κατὰ τὸ πλοῦτος τῆς χάριτος αὐτοῦ
“…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”. Efe. 1, 14.
Colosenses 1:14 SBL Greek New Testament (SBLGNT):
14 ἐν ᾧ ἔχομεν τὴν ἀπολύτρωσιν, τὴν ἄφεσιν τῶν ἁμαρτιῶν·
“…en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”. Col. 1, 14.
En cuanto al concepto de “justificación”, entramos en uno de los grandes temas del Apóstol Pablo y de los más controversiales a través de los tiempos. Vamos a limitarnos a mencionar dos términos: el sustantivo “δικαιοσύνη” (dikaiosunë) y el verbo δικαιóω (dikaióö), traduciéndose “justicia” y “justificar” respectivamente. La primera aparece 91 veces en el NT, y la segunda 39.[16] En Romanos nada más, Pablo usa el sustantivo 33 veces, para un 36% de todo el uso en el NT.; y el verbo 15 veces, para un 38% de todo el uso en el NT. Es declarar justo, justificar por un acto judicial, liberar a un hombre de su culpa por una decisión judicial.
Teológicamente, y en el pensamiento de Pablo, la justificación es la obra de Dios por la cual él declara justo, por la fe, al que cree en Cristo como salvador. Esta justicia garantiza paz con Dios, firmeza en la gracia y supresión de la condenación, entre otras cosas. Estamos frente a un término legal con una larga y rica historia desde el griego clásico, y Pablo lo toma, adopta y redefine para aplicarlo a la obra de Jesús en la cruz del calvario. Hay que tener presente que Pablo, cuando reflexiona sobre el significado de la cruz, lo hace en su carácter de un judío educado con todo el trasfondo teológico veterotestamentario, pero también de un ciudadano romano conocedor de la cultura grecorromana. Por lo tanto, cuando usa esta terminología legal, se deben estar conjugando estos dos elementos, y al aplicarla a la cruz, Pablo figurativamente nos coloca ante un juicio donde el Juez divino toma nuestros pecados y los coloca sobre Cristo y luego toma la justicia de Cristo y la coloca sobre nosotros declarándonos libres de pecado (2 Co. 5,21).
Romanos 5:1 SBL Greek New Testament (SBLGNT):
5 Δικαιωθέντες οὖν ἐκ πίστεως εἰρήνην ἔχομεν πρὸς τὸν θεὸν διὰ τοῦ κυρίου ἡμῶν Ἰησοῦ Χριστοῦ.
Romanos 5:1 Reina-Valera 1960 (RVR1960):
5 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Romanos 5:1 Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH):
5 “Por tanto, habiendo sido justificados[17] por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Finalmente, en cuanto al concepto de “reconciliación”, tenemos tres palabras, dos verbos y un sustantivo, καταλλάσσω (katallássö), que se encuentra 6 veces en el NT, todas en Pablo, καταλλαγή (katallagë), que aparece 4 veces, también solo en Pablo, y ἀποκαταλλάσσω (apokatallássö), tres veces, en las deuteropaulinas efesios y Colosenses.[18] Estas tres palabras literalmente significan “cambiar”, “intercambiar”, como monedas, por ejemplo. De aquí, pasó a significar “cambiar una persona con otra”, “reconciliar”. En cuanto a καταλλάσσω (katallássö), el elemento compositivo “kata” es perfectivo en esta palabra y se refiere a efectuar un cambio completo. Es cambiar la relación de partes hostiles hacia una relación de paz. En cuanto a ἀποκαταλλάσσω (apokatallássö) hay algo más interesante. Es una palabra con doble preposición, dándole más fuerza semántica. Indica que la acción es total, completa, absoluta, en más alto grado. Así, es cambiar de una condición a otra; es quitar en forma total la enemistad y no dejar impedimentos para la unidad y la paz.[19] Pablo nos está diciendo que la obra de Jesús en la cruz, luego de redimirnos y justificarnos, permite que se restaure la relación y la paz entre Dios y el hombre, de tal forma que jamás volverá a haber disgregación entre Dios y el hombre.
Ejemplo de los términos:
1. καταλλάσσω (katallássö) y καταλλαγή (katallagë)
a. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5, 18-19).
“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Ro. 5, 10-11).
2. ἀποκαταλλάσσω (apokatallássö)
a. “y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades” (Efesios 2, 16).
b. “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado”[20] (Colosenses 1, 20-21).
Categorías ascendentes
Ahora bien, lo maravilloso en el entretejido del pensamiento teológico de Pablo, es cómo él ata su terminología grecorromana al ritual del sacrificio de las escrituras hebreas. Esto lo podemos detectar con certeza en los mismos versículos donde Pablo usa las categorías descendentes que hemos venido analizando, así como también en otras cartas que son herederas de la teología paulina, por ejemplo, Hebreos, 1 Pedro, y aún el Apocalipsis.
Puestas en el orden canónico, debemos observar las siguientes citas:
1. Mateo 20,28: en rescate por (λύτρον ἀντὶ), se une a dar su vida (δοῦναι τὴν ψυχὴν αὐτοῦ).
2. Mateo 26,28: la preposición considerada soteriológica por (περὶ), se une con la sangre mía…..es derramada (τὸ αἷμά μου…..ἐκχυννόμενον).
3. Ro. 3,24-25: las categorías de justificación (δικαιούμενοι) y redención (ἀπολυτρώσεως), se unen con propiciación (ἱλαστήριον) y fe en su sangre (ἐν τῷ αὐτοῦ αἵματι).
4. Ro. 5, 10: la obra de reconciliación (κατηλλάγημεν), se une a la muerte de su hijo (τοῦ θανάτου τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ).
5. Efe. 1,7: la palabra redención (ἀπολύτρωσιν), se une con por su sangre (διὰ τοῦ αἵματος αὐτοῦ).
6. Col. 1,20: la palabra reconciliación (ἀποκαταλλάξαι), se une con mediante la sangre de su cruz (διὰ τοῦ αἵματος τοῦ σταυροῦ αὐτοῦ).
7. Heb. 9,12: aquí tenemos eterna redención (αἰωνίαν λύτρωσιν), unida a por su propia sangre (διὰ δὲ τοῦ ἰδίου αἵματος).
8. 1 Ped. 1,18-19: en este maravilloso pasaje rescatados (ἐλυτρώθητε), se une con dos grandiosas expresiones, con la sangre preciosa…de Cristo (τιμίῳ αἵματι…Χριστοῦ), y cordero sin mancha y sin contaminación (ἀμνοῦ ἀμώμου καὶ ἀσπίλου).
9. Apo. 5,9: aquí redimido (ἠγόρασας), se une con fuiste inmolado (ἐσφάγης) y con tu sangre (ἐν τῷ αἵματί).
En estas nueve referencias podemos notar fácilmente la relación que aflora en las categorías paulinas representadas en los términos griegos que hemos explorado y el sistema de sacrificios de los hebreos. Pablo fecunda su teología de la cruz partiendo del referente sacrificial. Todas estas voces de propiciación, sacrificio, sangre, cordero, inmolación, sin manchas ni contaminación, evocan el ritualismo antiguo y definen el germen y fundamento de su pensamiento, el manantial del que sació sus ánforas intelectuales y forjó su teología.
El autor de la epístola a los Hebreos expande esta concepción paulina usando abundante material de las escrituras hebreas, y establece una comparativa entre lo que era bueno y lo que es mejor en grado superlativo, lo que era temporal y lo que es permanente, lo que era sombra y figura y lo que es la realidad, lo que era imperfecto en contraposición a lo que es perfecto; en fin, toda una retórica que apunta a presentar a Cristo como la realidad última y la perfección suprema.
Dicho lo anterior, me veo en la obligación a transportarme al canon veterotestamentario para, por lo menos, columbrar lo que Pablo y el autor de Hebreos apreciaron. A partir del Éxodo, y en el progreso de la peregrinación en el desierto, Yahvé ordenó a Moisés que le construyera un lugar de adoración. Moisés hizo una estructura portátil, de acuerdo a las instrucciones de Yahvé. Esta estructura se conoció como el Tabernáculo, y fue el prototipo del futuro templo de Salomón. El tabernáculo tenía dos partes divididas por un velo: el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Nos interesa el Lugar Santísimo por su contenido y propósito. Era el lugar donde Dios entraría en contacto con el pueblo y donde se realizaría la “propiciación” (Éxodo 25,22). El mueble principal en esta parte interior era el Arca del Pacto, cuya construcción fue por instrucciones específicas de Yahvé a Moisés. El Arca del Pacto, a grandes rasgos, era una caja hecha de madera de acacia y cubierta de oro; tenía una tapa de madera también cubierta de oro, que se llamaba el “propiciatorio”, en hebreo “kapporet”; era el lugar donde se hacía la propiciación. Sobre la tapa y a ambos lados, había dos querubines, con las alas extendidas cubriendo la tapa del Arca, y con sus rostros mirando hacia el propiciatorio (Éxodo 25). Dentro del Arca se encontraba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón y las tablas del pacto (Heb. 9,4). Probablemente estos elementos representaban la total pecaminosidad del hombre.
Ahora bien, en el pueblo hebreo se celebraba un ritual nacional trascendental una vez al año conocido como el gran Día de Expiación. El autor de Hebreos resume magistralmente lo que ocurría ese gran día. Podemos recoger los puntos esenciales. Ese día se expiaban, se quitaban colectivamente los pecados de la nación de Israel. Al Lugar Santísimo entraba, una vez al año, sólo el Sumo Sacerdote, con la sangre de los animales sacrificados y rociaba la sangre sobre el propiciatorio (Heb.9,1-7). ¿Qué ocurría en este proceso? Si dentro del Arca estaban los elementos que representaban la maldad del ser humano, entonces los querubines representarían la santidad, rectitud y justicia de Dios. Los querubines, con sus alas extendidas y sus rostros mirando hacia abajo al propiciatorio, lo único que podían ver era el pecado y desobediencia del hombre y, por ende, su condenación. Pero cuando el Sumo Sacerdote rociaba con sangre de sacrificio inocente el propiciatorio, el pecado del hombre quedaba cubierto con la sangre. Ahora los querubines lo que veían era sangre inocente; la santidad y rectitud de Dios quedan libres de injurias y la justicia satisfecha.
El autor de Hebreos dice que todo esto es “figura y sombra de las cosas celestiales (Heb. 8, 5), y más adelante, en el capítulo nueve, nos dice que Cristo, en la cruz del calvario, cumplió la doble función de Sumo Sacerdote y cordero, entrando al Lugar Santísimo y derramando su propia sangre sobre el propiciatorio celestial, obteniendo así eterna redención (Heb. 9, 11-14).
Conclusión
A manera de recapitular el material hasta aquí hilvanado, digamos que luego de la crucifixión, se pensó a Jesús, y esa reflexión desarrolló una teología soteriológica que fue puntal en el cristianismo emergente. Se oteó en las escrituras hebreas y se usaron muchos textos y pasajes para dar sentido y significado a Jesucristo y su obra, y de eso son testigos los Evangelios, los cuales son reflexiones teológicas bien elaboradas, sea por una comunidad o por un individuo, producidas muchas décadas después del evento de la cruz y de los apóstoles, ya entrada la época subapostólica. Se usaron terminologías hebrea y griega, además de las metáforas del judaísmo del primer siglo y del mundo grecorromano, para describir hasta donde fuera posible lo que significó la crucifixión de Jesús. Las epístolas dan testimonio de esa elaboración, especialmente las de Pablo.
Pablo se convierte en un gigante porque suyos son los primeros escritos que tenemos en el NT, y porque en ellos vemos a un hombre que, usando un lenguaje entre figuras y metáforas, le da un significado multiforme, insuflado de matices, al suceso del calvario. Pero es Hebreos, con su densa teología, la que conjuga los elementos hebreos y paulinos a la perfección.
A través de estas categorías descendentes y ascendentes podemos saborear y contemplar con temor y temblor la profundidad y el alcance del amor de Dios, de su propósito, y del inenarrable sacrificio que abrió el camino que permitió que el hombre restableciera la comunión con Dios.
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[2] πολλῶν, genitivo plural para “muchos”. Semitismo que no excluye la totalidad, sino que denota “todos” (quienes son muchos). En la mente semítica era más prominente el hecho de un gran número que el hecho de totalidad. Zerwick, Max. A Grammatical Analysis of the Greek New Testament. (Rome: Biblical Institute Press, 1981). 66.
[3] De aquí en adelante, a menos que sea indicado, la traducción española será de Reina-Valera, versión del 1960.
[4] Hay un acuerdo cuasi general en las biblias castellanas en traducir esta preposición griega con la preposición “con”. En este contexto lo importante es señalar que la preposición ἐν “en”, en la expresión ἐν τῷ αἵματί σου (con tu sangre), con dativo puede funcionar como dativo de medios o instrumental. De aquí, que se puede traducir “por” o “con” tu sangre.
[5] Nótese en la próxima página (5) cómo este verbo se traduce al castellano en dos versiones adicionales, RVR (1977) y La Biblia de las Américas (LBLA), a saber, “adquirió” y “compró”.
[6] Cuando esta preposición se usa con el genitivo y se refiere a objetos inanimados, indica medios. Chamberlain, William Douglas. An Exegetical Grammar of the Greek New Testament. (Grand Rapids: Baker Book House, 1984). 118.
[7] The Analytical Greek Testament. 14ta. Ed. (Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1977), 5.
[8] Los gramáticos clasifican este aoristo como aoristo histórico. La voz pasiva nos enseña que la inhabilitación del hombre para salir de su condición.
[9] G., Abbott-Smith, A Manual Greek Lexicon of the New Testament. (Edinburgh: T & T Clark Ltd, 1977). 158.
[10] Los gramáticos clasifican este aoristo como aoristo histórico. Apunta al momento histórico de la cruz, un evento único, final e irrepetible.
[11] Ethelbert W.Bullinger, A Critical Lexicon and Concordance to the English and Greek New Testament. (Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1978). 622.
[12] Ibid., 255.
[13] Palabras o formas de palabras que ocurren una sola vez.
[14] Versión griega de las escrituras hebreas.
[15] Büchsel señala que la declaración en este versículo está basada en Mr. 10, 45 (Mt. 26, 28). En vez del semítico τὴν ψυχὴν αὐτοῦ, tiene el buen griego ἑαυτὸν; En vez del indefinido πολλῶν, tiene el expresamente universal πάντων; en vez de la simple forma αὐτοῦ λύτρον, tiene el elegante compuesto ἀντίλυτρον. F. Büchsel, αντíλυτρον, vol.4 de TDNT, ed. Kittel (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Publishing Company, 1977), 349.
[16] Pitter, Hugo M, La Nueva Concordancia Greco-Española del Nuevo Testamento. (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 1976), 138,139.
[17] Representa la traducción literal del verbo.
[18] Pitter, 299.
[19] Bullinger, A Critical Lexicon. 628,629.
[20] Clarence Hale, Aprendamos griego. (Miami, FL: Logoi, 2001). 146. Estos aoristos son interesantísimos porque nos transportan al momento de la cruz, donde Jesús, con su sacrificio, nos reconcilió con el Padre. La razón gramatical para esta aseveración es que el tiempo Aoristo, en el modo indicativo, regularmente hace referencia al tiempo pasado, pero representa la acción como un suceso. El énfasis mayor no está en el tiempo, sino en la cualidad puntal de la acción, o sea, no progresiva o continuada, más bien momentánea.

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