Luis A. Rivera Rosario, Ph. D.
takardia@hotmail.com // luis.rivera90@
Apuntes filológicos
¿Qué forma es la correcta, Jehová, Yahvé o Yahweh? Definitivamente hay un problema con la primera, Jehová. Aparentemente todo apunta a que la forma es incorrecta y no representa fonéticamente el nombre del Dios de los hebreos. Esa es la razón de este ensayo: ilustrar, de manera clara y concisa, el razonamiento que arrumba el nombre centenario en las biblias castellanas y a qué se debe que se prefiera Yahvé y Yahweh y no Jehová.
[2] Esas consonantes son, de derecha a izquierda, Yod, Hei, Vav y Hei. El Tetragrámaton aparece unas 6,828 veces en la Biblia Hebrea.
takardia@hotmail.com // luis.rivera90@Apuntes filológicos
¿Qué forma es la correcta, Jehová, Yahvé o Yahweh? Definitivamente hay un problema con la primera, Jehová. Aparentemente todo apunta a que la forma es incorrecta y no representa fonéticamente el nombre del Dios de los hebreos. Esa es la razón de este ensayo: ilustrar, de manera clara y concisa, el razonamiento que arrumba el nombre centenario en las biblias castellanas y a qué se debe que se prefiera Yahvé y Yahweh y no Jehová.
¿Por qué tomar tiempo para estudiar, reflexionar y escribir sobre un nombre que por siglos está en las entrañas de la Biblia castellana, de la literatura religiosa en general, y que representa el Ser Supremo del cristianismo? Para los estudiosos resultará interesante y útil; para otros, que podrían representar la mayoría, resultará inquietante, preocupante, hereje, o un ejercicio en futilidad, dependiendo del trasfondo religioso y la ablución mental que determine su marco de entendimiento; y, quizás otros, tendrán una actitud de total displicencia. Yo apuesto a los primeros dos grupos porque, en distintos niveles y esferas, los que tienen el privilegio de dirigir, con toda la responsabilidad que eso implica, pueden transmitir a los demás los conocimientos que, eventualmente, logren formar personas con un mejor entendimiento de su fe y del libro que la representa: la Biblia.
Usted mismo puede indagar en algunos libros de referencia o puede explorar sobre este tema en internet; de hecho, lo invito a que haga el ejercicio, de seguro encontrará abundancia de material. Pero permítame hacerle la observación que fehacientemente encontrará material confuso, y esto debido por lo menos a tres razones básicas. En primer lugar, muchos cuando escriben lo que hacen es tirar el trasmallo y luego recogerlo hacia sí mismos, hacia sus propias concepciones; en segundo lugar, diferentes escritos se contradicen con otros, y uno no encuentra a veces por dónde abrirse camino; y en tercer lugar, el material que uno encuentra puede ser tan complicado como el escritor desee. Cuando los que escriben, lo hacen adheridos al aspecto analítico, con un vocabulario estrictamente técnico y recurriendo a otras fuentes en la misma línea o estilo, entonces se evidencia un material que se aparta del común de la gente y se circunscribe a los especialistas en el tema. Por contrario, yo quiero esbozar en el ordenamiento de este trabajo lo que creo es el entendimiento correcto al tema, sin dejar de ser riguroso, pero hacerlo de una manera que todos podamos captar el sentido.
La Biblia Reina-Valera, tan apreciada en el mundo hispano, especialmente la versión del 1960, ha mantenido la tradición de usar la palabra “Jehová” en casi todas sus versiones. Así, la Reina-Valera Antigua (RVA, 1909), Reina-Valera Revisada (RVR, 1960), Reina-Valera Revisada (RVR, 1977), Reina-Valera Revisada (RVR, 1995). Esta tradición cambió con las dos nuevas versiones Reina-Valera: Reina-Valera Contemporánea (RVC) y Reina-Valera Actualizada (RVA, 2015), las cuales traducen “Señor” en todos los lugares donde antes decía “Jehová” (יהוה, YHWH). La Biblia Latinoamericana y la Sagrada Biblia Nacar-Colunga traducen “Yavé”; la Biblia de Jerusalén traduce “Yahveh”; la Biblia de Las Américas y la Versión Hispanoamérica traducen “Señor”.
Obviamente hay algo interesante de carácter filológico detrás de esta diversidad. Unas biblias traducen “Jehová”, otras usan una variante (Yavé y Yahveh), y aun otras prefieren usar “Señor” por distintas razones (1). Comencemos por lo básico. Según la tradición hebrea, Dios se dio a conocer a Moisés con su nombre personal (Ex. 3,14), y ese nombre constaba de cuatro consonantes, יהוה (YHWH) (2), las cuales se conocen como el “tetragrámaton” hebreo, palabra compuesta de dos palabras griegas, τετρα (tetra, cuatro), y γράμμα (gramma, letra). El hebreo antiguo no contaba con un sistema de vocales. Las vocales que vemos actualmente en los textos hebreos fueron elaboradas en la Edad Media, entre los siglos VI – X e.c., por un grupo de eruditos judíos conocidos como los masoretas (3). Los hebreos conocían su idioma y sabían cómo pronunciar cada palabra hebrea, pero tenían una característica muy peculiar, y era que, en algún punto histórico en sus rituales, sistema cultual o transformaciones religiosas, dejaron de pronunciar el tetragrámaton, las cuatro consonantes, o sea, el nombre de Dios, por considerarlo extremadamente sagrado como para ser articulado por boca humana. Solo el sumo sacerdote, y una vez al año, en el lugar santísimo del Templo pronunciaba en voz baja el nombre de Yahvé. Entonces optaron por pronunciar el nombre “Adonay” (Señor) en sustitución del tetragrámaton. Se hizo tan común que, cuando los Masoretas inventaron el sistema vocal, le añadieron las vocales de Adonay al nombre sagrado, así cuando se leía se pronunciaba como Adonay. De hecho, en la Septuaginta, la versión griega de las escrituras hebreas que hicieron eruditos judíos para judíos, desde el siglo tercero (a. e. c.), se evitó escribir el sagrado nombre de Dios usando la palabra Kurios (Señor) como el equivalente del hebreo Adonay. El problema es que, como consecuencia, al día de hoy no se sabe a ciencia cierta cómo se pronunciaba.
Recapitulando lo escrito hasta ahora, tomemos nota de los siguientes datos:
1. De acuerdo a las Escrituras Hebreas, el nombre personal de Dios se compone de cuatro consonantes, conocidas como el “tetragrámaton hebreo”.
2. En los rituales y lecturas no se pronunciaba el nombre por ser considerado sagrado, sustituyéndose en cambio por Adonay.
3. Esto llevó a que, al día de hoy, no se conoce la pronunciación exacta.
4. Las vocales que hoy tiene el nombre sagrado fueron creadas por los Masoretas.
5. Las biblias castellanas se muestran ambivalentes a la hora de traducir el nombre sagrado, oscilando entre “Jehová”, “Yahvé” y “Yahweh”.
Ahora debemos movernos un poco y considerar porqué se considera artificial y equivocado el nombre Jehová como lo tenemos en nuestras biblias castellanas.
A través de los años diferentes eruditos han hecho conjeturas con mayor o menor peso en relación a la pronunciación del tetragrámaton o nombre de Dios. Se ha dicho que la lectura original con sus vocales debe haber sido Yehuah o Yahuah. Otros han dicho que la pronunciación verdadera probablemente era Jahoh. Hay quien ha dicho que la forma Yahvé que se usa en algunas traducciones modernas no es concluyente porque se basa en unos cuantos testigos antiguos, y que si se compara con nombres bíblicos personales que incluyen en sí el nombre divino, tales como Elías (Eliyahou), la pronunciación bien pudiera ser YaHo o YaHou. Hoy por hoy, las más aceptadas como pronunciación original son Yahvé y Yahweh. De esto se desprende claramente que no se conoce la pronunciación original del nombre de Dios.
Los masoretas jugaron un papel principal en el rumbo que tomó el nombre de Dios. La tradición judía era sustituir el Tetragrámaton por el nombre Adonay. Cuando los masoretas vocalizaron las consonantes hebreas le asignaron a las cuatro consonantes del nombre divino las vocales de Adonay (a-o-a). La “y” no aplica porque la “yod” hebrea se considera consonante. El resultado inmediato es “YAHOWAH”. En la ortografía hebrea, los signos diacríticos que señalan las vocales en el alfabeto hebreo se llaman “nequdot”. Es importante señalar que estas nequdot no fueron colocadas para representar el sonido del nombre de Dios, sino para que el lector reemplace en la pronunciación el nombre divino por el título Adonay.
Se hace necesario explicar cómo se produce el cambio de la primera vocal “a” a “e”. La palabra hebrea para Adonay comienza con la letra hebrea Alef, consonante gutural muda, y lleva como signo diacrítico la vocal compuesta Jataf-Pataf, que equivale a nuestra “a”, y se representa con una pequeña línea horizontal y dos puntos verticales. Esta vocal tiene una compatibilidad natural con la Alef, pero no así con el valor consonantal de la “Yod”. Por lo tanto, con la Yod cambia y se convierte en una “Shéva”, la cual se representa con dos puntos verticales y equivale a una “e” corta, con lo que el nombre quedaría como “YEHOWAH”.
Desde este punto, el nombre consonantal así vocalizado (a-o-a) se ramificó por mil senderos y dio como resultado eventual la forma latinizada “Jehovah”, de donde viene “Jehová”.
Veamos, aunque sea columbrando, algo de las distintas rutas que tomó el nombre (4).
1. En el 1278, el monje español Raymundo Martini, escribió una obra latina llamada “La daga de la fe”, donde usa el nombre de Dios como YOHOUA.
2. En el 1303, Porchetus de Salvaticis, monje genovés de la Orden de San Bruno, escribió una obra anti-semita llamada “La victoria de Porchetus contra los infieles hebreos”, donde usa el nombre de Dios de tres formas distintas: IOHOUAH, IOHOUA Y IHOUAH.
3. En el 1518, Petrus Galatino, filósofo, teólogo y orientalista, experto en griego, hebreo y arameo, publicó una obra llamada “Concerniente a los secretos de la verdad universal”, en la cual usa el nombre como IEHOUA.
4. William Tyndale en enero de 1530 completó la traducción de los cinco libros de Moisés (el Pentateuco) en inglés y fueron impresos en Amberes, luego llevados de contrabando a Inglaterra y distribuidos. Tyndale usa catorce (14) veces la forma “IEHOUAH”.
5. La Gran Biblia, conocida también como la Biblia Encadenada, de Miles Coverdale, 1539, basada fundamentalmente en la biblia de Tyndale, usa la forma de “IEHOUAH”.
6. La King James Version, publicada en 1611, fue la versión autorizada de la Biblia en Inglaterra, traducida de los originales hebreo y griego al inglés, a petición del Rey James I de Inglaterra, y trabajada por 47 eruditos durante 7 años, usa la forma “IEHOVAH”.
7. Casiodoro de Reina publicó la primera biblia al castellano en el 1569, conocida también como la Biblia del Oso, donde tiene la forma “IEHOUA”.
8. Cipriano de Valera hizo una revisión de la Biblia del Oso, y se publicó en el 1602, donde apareció la forma “JEHOVÁ”.
A partir de aquí, la grafía “Jehová” se entronizó en las revisiones posteriores convirtiéndose en la forma estandarizada para llamar a Dios; se consideró como un hecho que así se pronunciaba el nombre de Dios. Pero en realidad es un nombre artificial; es decir, al colocarle los “nequdot” o signos vocales de otro nombre, y al estar sometida a transformaciones con el paso del tiempo reflejado en múltiples biblias, revisiones y actualizaciones, el tetragrámaton o nombre sagrado consonantal no representa el verdadero nombre del Dios que se reveló a Moisés en el Éxodo.
Bueno, es tiempo de volver a la pregunta inicial con la que empezamos este ensayo. ¿Qué forma es la correcta, Jehová, Yahvé o Yahweh? Queda evidenciado que la primera se aleja de las posibilidades. Las otras dos se sostienen en un consenso erudito como las mejor representativas de lo que podría ser la correcta pronunciación del Tetragrámaton o el nombre sagrado de cuatro consonantes sin vocales. De las tres, la que se considera con el mayor acercamiento y que, de hecho, es mi favorita, es Yahweh. Ahora, usted podría argumentar que, independientemente de cómo se pronuncie o cuál sea la forma correcta, usted sabe a quién se está dirigiendo en oración o cuando adora. Creo que estamos de acuerdo.
Pero mi amado lector, no es menos cierto que la ignorancia nos limita. Si usted asiente y adviene al conocimiento de que el nombre que ha estado expresando en realidad es artificial, no corresponde con la articulación real del nombre de Dios y nunca fue la pronunciación en la tradición hebrea antes de que adoptaran la costumbre de no pronunciarlo y sustituirlo por la palabra Adonay, entonces, estaría en mejor posición de certeza intelectual y mayor comodidad para acercarse a su Hacedor sabiendo que está articulando su nombre (Yahweh/Yahvé) con la mayor probabilidad posible.
Los protestantes están acostumbrados a llamar a Dios Jehová, gracias a la Biblia Reina-Valera; los católicos están acostumbrados a llamar a Dios Yahveh o Yavé, dependiendo si leen la Biblia de Jerusalén o la Biblia Nacar-Colunga. Independientemente de cómo prefiera llamar al Creador, si continuará con su tradición y costumbre o hará cambios de ahora en adelante, lo importante es que tiene los recursos, la base y el conocimiento para tomar sus propias decisiones.
Yo lo llamo Yahweh!!!
Notas
[1] La RVC sigue el ejemplo establecido por la Septuaginta, traducción griega de la Biblia hebrea, desde el siglo III, a. e. c. La Septuaginta evitó escribir el nombre de Dios, y en su lugar usó la palabra griega Kurios, que a su vez traducía la palabra hebrea Adonay. Ambas tienen el sentido en español de “Señor”. La RVC se une a algunas versiones modernas, y usa la palabra “Señor” para referirse al nombre santo de Dios.[2] Esas consonantes son, de derecha a izquierda, Yod, Hei, Vav y Hei. El Tetragrámaton aparece unas 6,828 veces en la Biblia Hebrea.
[3] La palabra masoreta tiene su raíz en la palabra hebrea mesoret (מסורת), que quiere decir 'tradición'. Llegó a usarse para referirse a las notas que los masoretas pusieron en los textos.
[4] http://www.yhwh.com/jehovah.htm
Bibliografía
1. Chávez, Moisés. Hebreo bíblico: Texto Programado. Tomo 1. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 1981.
2. Freedman, David Noel, ed. The Anchor Bible Dictionary. New York, NY: Doubleday, 1992.
3. Renn, Stephen D., ed. Expository Dictionary of Bible Words. Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 2005.
4. Richards, Lawrence O. Expository Dictionary of Bible Words. Grand Rapids, MI: Regency Reference Library, 1985.
5. Wilson, William. Old Testament Word Studies. Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1978.
2. Freedman, David Noel, ed. The Anchor Bible Dictionary. New York, NY: Doubleday, 1992.
3. Renn, Stephen D., ed. Expository Dictionary of Bible Words. Peabody, MA: Hendrickson Publishers, 2005.
4. Richards, Lawrence O. Expository Dictionary of Bible Words. Grand Rapids, MI: Regency Reference Library, 1985.
5. Wilson, William. Old Testament Word Studies. Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1978.

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